Adela lo sabe todo. Se sabe el diccionario de la A a la Z. Puede clasificarlo y plastificarlo todo. Así que hoy va a conseguir su ansiado puesto de bibliotecaria, ¡por fin todo estará ordenado! Solo tendría problemas si la biblioteca estuviera encantada y tuviera un fantasma protector. Uno de esos que aman los libros y hablan su misteriosa lengua mágica: la Poesía.
¡Qué vértigo! Se desatarían hechizos califragilísticos, versos de ida y vuelta, voraces leonas (de las que leen), ratonas, carcomas, murciélagos pentavocálicos y un tornado de letras voladoras.